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(Recuerda leer el post anterior antes que éste, que es la segunda parte)

Tras la primera selección del «tipo» de programa que buscas, que necesitas en tu empresa, deberías tener un grupo relativamente pequeño de programas entre los que elegir. Son programas que cumplen los requisitos imprescindibles para tí y cualquiera de ellos debería ser válido. Ahora se trata de elegir el mejor, el más adecuado de este grupo de elegidos.

Llevo más de 20 años oyendo decir que «todos los programas son iguales» pero esto no es así. Aunque un Fiat Panda y un Mercedes CLS tienen, ambos, 4 ruedas, un volante, un motor y te llevan a dónde tú quieres pero nadie, nadie, diría que «son iguales» (tampoco cuestan lo mismo), dos programas de ordenador pueden parecer iguales porque realizan las mismas funciones y cubren los mismos objetivos y, sin embargo, ser completamente diferentes en la práctica.

Y «la práctica» es el uso diario y el aumento en la productividad en la empresa. No olvidemos, que se olvida con frecuencia, que este software es, por encima de todo, una herramienta para facilitar el trabajo, para reducir el tiempo empleado en las tareas diarias. Seguro que no compras un coche por su hoja de características técnicas. Seguro que, como mínimo, vas a verlo en persona, a probar la comodidad de los asientos, el tacto de la palanca de cambios. Probablemente incluso te darás una vuelta antes de tomar la decisión final. Con el software pasa exactamente lo mismo.

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Exceso de ofertaSi has decidido instalar en tu empresa (o Administración Pública) un programa de gestión documental, ¡enhorabuena! (y ya era hora). Las ventajas de trabajar con documentos digitales en vez de con «papeles» son tan evidentes que ya casi no hay que comentarlas. Pero superado este primer paso, que fuera bromas no es tan sencillo, surge un nuevo problema: ¿Qué programa instalo? Porque la elección no es fácil. ¡Hay docenas! y a cual más diferente.

Es una de las maldiciones del mundo en que vivimos: continuamente hay que tomar decisiones. La oferta es muy amplia y solo en conocer los productos disponibles se pueden perder días enteros. Pero no hay más remedio que dedicarle un tiempo: una elección incorrecta tendrá consecuencias importantes, no solo en el precio, sino cada día, en el uso regular y frecuente del programa instalado… durante años. Así que elegir correctamente es muy importante y merece dedicarle un tiempo.

Sin ánimo de ser exhaustivo, ni siquiera ordenado, me gustaría comentar algunas características que permiten clasificar los programas de gestión documental y poder reducir el número de productos que deben estudiarse con más detenimiento.

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10 consejosHace unos días coincidía con un amigo abogado, del que ya he hecho algún comentario en este blog, y volvimos a comentar el (lamentable) estado de los papeles en su despacho. Tiene, literalmente, montañas de papeles por todas partes. Y cuando digo «todas» es «todas», incluyendo su mesa, estanterías, sillas y suelo. ¡De su despacho! no solamente de su archivo. Tiene, además, cuatro trasteros llenos de papeles antiguos y cuando le piden un documento de su «archivo» tarda hasta dos días en encontrarlo, si es que lo encuentra.

Le pregunté por sus papeles, como si no me importara nada, y me confesó que siguen igual que la última vez que lo vi. Y pensé para mi: si me compra mi programa de gestión documental y me dice que le ayude a instalarlo en su bufete (que son 16 abogados) me meto en un buen lío. No sabría por dónde empezar. Confieso, un poco abochornado, que casi me alegré de que no me lo pidiera.

Luego, más tranquilamente, pensé en la mejor forma de afrontar un reto de este calibre. No es fácil. No es rápido. Pero se puede hacer. Hay varias formas de afrontarlo aunque quizás la mejor forma de digitalizar los archivos de un cliente tan complicado es planificarlo bien, y luego improvisar, para adaptarse a su forma de trabajar y hacer una transición al «mundo digital» lo menos traumática posible.

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DigitalizaciónAunque ya he escrito sobre esto antes (pulsa aquí para ver la entrada) ha pasado bastante tiempo y me siguen llegando consultas con cierta frecuencia sobre este tema, así que me animo a retomarlo de una forma más práctica y a modo de guía (y con la indisimulada intención de ahorrarme algunos correos electrónicos bastante repetitivos). Espero que sea útil.

Lo primero que tienes que pensar y decidir es qué servicios vas a ofrecer. Obviamente el «núcleo» de tu oferta es la digitalización de documentos en papel pero puedes ofrecer también a tus posibles clientes otras «cosas»: consultoría sobre la forma de organizar sus documentos, instalación de un sistema informático de gestión de los documentos digitales, custodia «física» de los documentos en papel y destrucción, certificada o no, de todos o parte de los documentos escaneados.

Si te limitas a la digitalización simplificas tu oferta y tus necesidades de medios e infraestructura, pero puedes perder un tanto por ciento importante del mercado. Otra opción, es la que utilizo yo, es trabajar con empresas complementarias para poder ofrecer un «servicio completo» a tus clientes sin necesidad de dominar todas las tareas asociadas a la oferta.

Quizás el servicio más complicado de todos, por las necesidades de infraestructura, es precisamente el más sencillo conceptualmente: la custodia de los documentos en papel. Requiere unas instalaciones bastante grandes, infraestructura (estanterías, cajas, sistema de trasporte…) y por tanto una inversión importante. Para empresas que buscan un nuevo mercado puede ser muy atractivo precisamente porque esta necesidad de inversión hace que la oferta sea muy inferior a la de servicios más básicos, pero su complejidad, desde el punto de vista empresarial, la hace más complicada. Seguir leyendo »

O cómo las matemáticas te pueden ayudar a hacer buenos programas.

Es una pregunta que casi todos los niños hacen alguna vez en su vida (algunos la siguen haciendo de adultos). ¿Para qué me sirve aprender matemáticas? ¿Para qué sirven las funciones, las derivadas, las raices cuadradas…? Y no digamos las ecuaciones diferenciales o las series de Fourier.

La respuesta es obvia: las matemáticas son una herramienta con la que resolverás problemas que encontrarás en el futuro. Claro que esa explicación funciona bien para las operaciones básicas, pero cuando hablamos de derivadas resulta más difícil encontrar un ejemplo de «la vida real». Sin embargo, incluso en el diseño del software podemos encontrar aplicaciones prácticas a las series convergentes, a sistemas de control retroalimentados. ¿Seguro?

En realidad, algo tan cotidiano como darse una ducha lleva detrás una interesante carga matemátia. Lo normal cuando te duchas es que el agua empiece saliendo fría. Introduces tu «sensor» (la mano o un pie) debajo del chorro de agua y esperas a que se caliente. Lo siguiente, al menos en mi ducha, es que salga demasiado caliente y tu «sistema de control» (el cerebro) te dice que cierres un poco el grifo del agua caliente y esperes (esta es la clave) a ver cuánto baja la temperatura. Una persona nerviosa podría no encontrar nunca la temperatura justa. Al salir caliente cierra demasiado bruscamente el agua caliente y se pasa. Al encontrarla ahora demasiado fría vuelve a abrir demasiado la caliente y vuelve a quemarse. Y así se pasa el rato, del frío al calor.

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Una revolución permanente

En estos días el Spectrum cumple 30 años. Hace unos meses lo hizo el PC (Personal Computer) de IBM (sí, entonces vendían ordenadores, no servicios) y también los cumple el Commodore 64. Yo tenía uno, en 1.983.

30 años después seguimos instalados en esta revolución permanente de la informática, los móviles inteligentes (que no dejan de ser ordenadores), los iPads, Ultrabooks… A lo que se suma el software y servicios asociados: Facebook, Twitter…

Hay quien piensa que no es para tanto, que es solamente una evolución de la tecnología. ¿Solo? Veamos si es una revolución real. ¿Ha cambiado la forma de vivir de la mayoría de la gente? Sí, sin duda. Todo ha cambiado. No son avances en la gestión de grandes empresas o en la forma de trabajar de unas pocas personas. Todos, todos, no solo en el trabajo sino también en nuestra vida personal, diaria, vivimos inmersos en este nuevo mundo digital. Llevamos un pequeño ordenador en el bolsillo. Otro en el maletín. Tenemos uno, o varios en casa. Y, por supuesto, cada día cuando llegamos al trabajo lo primero que hacemos es encender el ordenador.

Y la segunda condición para calificarlo de revolución. ¿Ha sido en poco tiempo? Seguir leyendo »

¿Cuántos años has dedicado a aprender tu «oficio»? Si eres médico, 5 ó 6 años en la universidad y quizás otros tantos practicando… antes de coger un bisturí para cortar unos músculos o unos tendones. Si eres arquitecto, probablemente casi tanto tiempo. Pero también si trabajas arreglando lavadoras habrás necesitado estudiar y practicar antes de «trabajar» solo por primera vez. Incluso nuestros hijos, que manejan los mandos de la PlayStation como auténticos expertos, lo consiguen solamente después de horas y horas de práctica.

Todos somos conscientes de lo importante que es aprender antes de hacer cualquier tarea. Y cuanto más difícil es esa tarea más largo suele ser el aprendizaje. Parece obvio. Y lo es.

Sin embargo, esos mismos profesionales que dedican tantos años a aprender su oficio, no tienen tiempo de aprender a usar de una forma eficiente una herramienta que utilizan todos los días. Continuamente. Su ordenador. Seguir leyendo »

 Cómo elegir el más adecuado

Ordenador portátilDesde hace 20 años tengo una relación de amor-odio con los ordenadores portátiles. Los he usado, y disfrutado, en innumerables viajes, visitas comerciales, momentos de ocio fuera de casa… Los he odiado, como hace solo un par de días, cuando he tenido que trabajar varias horas seguidas en su minúscula pantalla (comparada con las que tengo en mi oficina o mi casa), su absurdo teclado, su posición antiergonómica…

En los últimos años se venden muchos más portátiles que ordenadores personales. No acabo de entenderlo. Entiendo que tengas un portátil «para cuando viajas«, pero no entiendo a los que lo usan en el trabajo o en su casa, en una mesa de trabajo «grande y fija» en la que puedes tener un ordenador de sobremesa y un monitor de 22 ó 24 pulgadas sin problema. Y un teclado «de verdad».

¿Que les pasa a la gente con los portátiles? ¿Por qué han sustituido sus ordenadores «de toda la vida» por un portátil?

Como no quiero que parezca que mi opinión es subjetiva, como puede, solo puede, que sea yo el que esté equivocado, voy a hacer la habitual (al menos para mí y este blog) lista de «a favor» y «en contra» a ver quién gana, a ver qué opción es más adecuada para mí, o para tí.

Empecemos con lo más evidente, la movilidad.

Obviamente, si necesitas desplazarte, Seguir leyendo »

El próximo jueves 18 de abril participo en un congreso de gestión documental en Bogotá. Hablaré de tres temas muy interesantes que ya he comentado ampliamente en este blog.

«Hacia un mundo digital: ¿Podemos destruir nuestros documentos en papel?»

Sin duda una pregunta «de moda» que, desafortunadamente, todavía no se puede contestar de forma afirmativa con rotundidad. Hace solo unas semanas comentaba la situación actual, en España, muy similar a la de Bogotá, por ejemplo. La conclusión es que los legisladores van, como siempre, muy por detrás de la «sociedad», de la empresa privada. Por no hablar de los jueces, al menos los españoles, que viven rodeados de papeles y ajenos a las necesidades de un mundo «del siglo XXI».

«Proyecto integral de digitalización»

Otro tema recurrente en este blog y en mis videos en mi canal de YouTube. La digitalización de los documentos es solo una parte de las tareas asociadas a un proyecto integral de sustitución de los «papeles» por documentos en formato electrónico. Antes de afrontar un proyecto en la empresa conviene ser consciente de que hay que contemplar otros aspectos que el mero «fotocopiado» de los documentos en papel.

«Programas de gestión documental»: Clasificación, Arquitectura, Características.»

Temas ya «clásicos» en este blog. De arquitectura de sistemas he hablado ampliamente en las últimas semanas porque es un tema interesante y bastante desconocido. No me repetiré porque solo tienes que echarle a un vistazo a esos posts. Sí adelante que tengo previsto un video con el contenido de esta presentación de Bogotá. Seguir leyendo »

La deduplicación está de moda. Más de lo que imaginas. De hecho, seguro que lo has «hecho» alguna vez: «deduplicar» registros de alguna de tus bases de datos. Y seguro que aún te quedan mucho por hacer. Como a mi cuñado (del que hablaré al final).

Pero empezaré por el principio. Si buscamos en Wikipedia encontramos la definición «técnica» de la deduplicación. Es una técnica que se utiliza sobre todo al hacer copias de seguridad de grandes bases de datos para ahorrar espacio. Básicamente es detectar bloques de información repetidos y guardar solo una vez este bloque, más una referencia cada vez que aparece de nuevo. A algunos nos recuerda el «viejo» compresor de ficheros de MS DOS, el PKZIP, que se popularizó tanto que Windows lo incorpora desde hace bastante años.

En bases de datos es especialmente eficiente. Si en mi lista de clientes tengo miles de «Martinez», solo guardo la palabra «completa» una vez y luego un código, que ocupa mucho menos espacio. En la gestión documental es aún más intesante porque se puede ahorrar mucho más espacio, sobre todo en grandes bases de datos. Imagina el ahorro de guardar una copia del contrato (de varias páginas) que han firmado miles de clientes. Salvo para la primera vez, para el resto solo hay que guardar la parte final con las firmas, la que es diferente en cada caso.

Pero no quería hablar de esta visión tan técnica de la deduplicación sino de su uso a un nivel mucho más cercano. Seguir leyendo »