Hace mucho tiempo que considero las tiras de Mafalda como una auténtica guía, con frases tan geniales como «la vida moderna es más moderna que vida» (conozco a muchos ejecutivos de grandes empresas a las que se aplica perfectamente) o la declaración de rendición de Felipe: «hasta mis debilidades son más fuertes que yo». Hay muchas más.
Y hoy quiero recordar una que me viene a la memoria con frecuencia en muchos momentos, normalmente tratando con nuevos clientes, o ayudando a algún familiar en algún apuro (tecnológico), como pronto entenderéis.
Comenta Mafalda con uno de sus amigos: «Los perros, para vivir, tienen que ser perros. Los gatos, gatos y los caballos, caballos. Pero el hombre tiene que ser fontanero, abogado, ingeniero…»
Un buen trabajo suele estar prececido de años de estudio, primero en el colegio y luego en la universidad. Años de esfuerzo durante los que te enseñan conocimientos «artificiales» que no puedes adquirir fácilmente sin ayuda: matemáticas, física, química, cardiología… materias difíciles que exigen horas de estudio y práctica para ser dominadas y que, finalmente, te permitirán acceder al mercado laboral y desempeñar una profesión o un trabajo que no tiene nada que ver con «ser un hombre», sin más, un hombre prehistórico que caza con sus manos y unas piedras.
Ese es el peaje que hay que pagar para vivir en esta moderna sociedad.









